A propósito de las malvas en las tumbas - La senda de Sulus
15626
post-template-default,single,single-post,postid-15626,single-format-standard,qode-listing-1.0.1,qode-news-1.0,qode-quick-links-1.0,ajax_fade,page_not_loaded,,paspartu_enabled,qode-child-theme-ver-1.0.0,qode-theme-ver-12.0.1,qode-theme-bridge,wpb-js-composer js-comp-ver-5.4.2,vc_responsive
 

A propósito de las malvas en las tumbas

ricardo-castellano-sulus

A propósito de las malvas en las tumbas

Tocan a rebato. Tras años de ocultación premeditada en los programas formativos de los españolitos de a pie, tras años de manoseo en las aulas universitarias por quienes se consideran en posesión de la verdad, tras haber sido enterrada (colmatada, en términos constructivos) por toneladas de propaganda, filosofía de andar por casa y amarillismo literario algo tardío, vuelve a asomar la cabecita la historia de la Guerra Civil. Y lo hace con las mismas rémoras ideológicas de siempre, aunque –también es verdad- con una contundencia que, probablemente, impida que acabe diluida de nuevo en el imaginario de nuestros compatriotas, o lastrada por el peso del engaño intelectual.

Quien me conoce sabe que a mí lo que me interesa es la historia militar, la auténtica, la que habla de lo que sucedió en el campo de batalla, y no la que se refiere a las miserias de la retaguardia, a las alcantarillas políticas o a las elucubraciones del ‘y sí hubiera pasado esto’… bastantes tonterías hemos tenido que aguantar, con ucronías que han querido hacer pasar por ciertas quienes no aceptan la realidad tal cual sucedió, para bien o para mal.

Por eso me parece un ejercicio de honestidad, un gigantesco trabajo de acarreo, expurgo y destilado fino lo que ha hecho mi buen amigo Fernando Calvo con su hercúleo ensayo ‘La Guerra Civil. Los libros que nos la contaron’ (Almuzara, 2017). No es este el lugar ni el momento para loar la obra, puesto que son otros más capacitados para ello quienes tendrían que hacerlo, y distintos los púlpitos civiles que requiere tan definitivo texto. Sin embargo no me resisto a hacer una defensa de salón (no hay atacantes… ¿faltan motivos?, ¿faltan redaños?) de quien lee, reflexiona, resume, pondera y explica al lector, de forma tan veraz como amena, lo que miles de autores han escrito sobre el conflicto armado que España sufrió entre 1936, y 1939.

Cuando veo a la gente joven acercarse a la temática con interés, cuando compruebo que las administraciones, por encima de banderías políticas, parecen poner empeño en abordar el tema (¡por fin!) con metodología científica y sin prejuicios, cuando proliferan los congresos sobre la materia (unos más limpios, otros menos) y se da (¡por fin, otra vez!) a instituciones tan concernidas como el Ejército la palabra, creo que se abre un horizonte de esperanza. Espero (hablando de esperanza) que seamos capaces de que, como dijo José Antonio treinta y seis horas antes de su ejecución, la ‘ardorosa ingenuidad de algunos no sea nunca aprovechada en otro servicio que el de la grandeza de España’. La España de todos, sin distingo de color, ideología o creencias. La España múltiple, diversa y rica en la que aspiramos a vivir nosotros y quienes nos sigan.

 

Ricardo Castellano Ruiz de la Torre,

escritor e infatigable buscador de la verdad histórica con su equipo de trabajo en las fortificaciones de la sierra de Madrid

 

Dos de sus mejores obras:

LOS RESTOS DEL ASEDIO: FORTIFICACIONES DE LA GUERRA CIVIL EN EL FRENTE DE MADRID; EJERCITO NACIONAL

LOS RESTOS DE LA DEFENSA

 

No hay comentarios

Deja un comentario